FAMILIA POBLANA HORNEA HOJALDRAS SIN DESCANSO DURANTE UNA SEMANA PARA EL DÍA DE MUERTOS

La familia Carvajal, en Puebla, lleva cinco generaciones horneando pan de muerto. Durante una semana sin descanso, más de diez miembros de la familia se dedican a la elaboración de hojaldras, pan de sal y rosquetes. Su casa, ubicada en Santa María Xonacatepec, se convierte en un horno de tradición.

La temporada comienza el 20 de octubre, cuando adquieren los ingredientes necesarios: harina, huevos, azúcar, canela, vainilla, levadura, leche, nuez, leche condensada y mantequilla. Luego, durante siete días seguidos y sin pausa, hornean miles de panes de muerto. Su horno de piedra, alimentado con leña, trabaja incansablemente desde el 27 de octubre hasta el 2 de noviembre.

Cada día reciben hasta diez pedidos de familias que buscan este sabor tradicional y en grandes cantidades para sus ofrendas y para compartir. El negocio alcanza la cifra de más de 15,000 panes horneados en siete días.

El precio varía, desde 10 hasta 28 pesos por pieza, y el costo de una «arroba» con ingredientes incluidos es de 2,400 pesos. A pesar de la ardua labor, esta familia de panaderos se prepara año tras año para honrar las tradiciones y el Día de Muertos.